Los conservantes y colorantes en nuestra alimentación

13.12.2016 0

Los conservantes y colorantes en nuestra alimentación

¿Son malos los conservantes y colorantes?

Hoy día sigue pareciendo mejor un producto en cuyo etiquetado diga en grande “sin conservantes ni colorantes” que otro del que no se diga nada. Por el contrario, el que un alimento no lleve conservantes nos debería preocupar, y mucho.

De la misma forma que tú te comes algo, un bichito como una bacteria o un hongo también se lo puede comer, y si te comes estos parásitos puedes tener problemas de salud más o menos serios. Gracias a los conservantes tenemos a raya enfermedades como la salmonelosis, el botulismo y la brucelosis. También se olvida que gracias a estos compuestos hay más comida cada año, ya que permitimos que la comida se mantenga durante más tiempo y evitamos el tener que tirar toneladas de alimentos.

Evidentemente, en mejor comerse una hamburguesa con conservantes, que con brucelosis. Pero, aun así continuamente leemos noticias en las que dicen que algunos conservantes producen cáncer, que otros adicción y que otros hiperactividad infantil.

Uso de conservantes y colorantes .

El uso de conservantes es tan antiguo como la civilización, ya que la conservación de alimentos fue uno de los principales objetivos desde el inicio de la agricultura. Hay que tener en cuenta que la mayoría de alimentos básicos tienen un carácter estacional, pero hay que comer todos los días, si es posible.

Por lo tanto, los conservantes no son algo nuevo ni una sustancia que ponen los industriales para que comamos química, sino una necesidad que tenemos desde hace milenios y que ha dejado su huella en la gastronomía.

Los colorantes también son tan antiguos como la civilización y son necesarios, ya que los alimentos tienen que entrar por la vista antes de comerlos. Una fruta con un color vivo tendrá un aspecto más agradable y apetitoso que si tiene un color apagado. Un asado de carne nos parecerá más sabroso si tiene un color marrón con vetas negras que si tiene un color blancuzco, porque en nuestro subconsciente asociamos estos colores con un mejor sabor. En nuestro cerebro, el color verde en la carne se asocia con podredumbre, aunque la carne sea de buena calidad; por eso, las gallinas que ponen huevos de color verde están prácticamente extinguidas. Nadie compraría huevos de ese color, a pesar de tener la misma calidad que el resto.

Existen formas naturales de colorear los alimentos con: azafrán, cúrcuma y pimentón, que son especias que se valoran más por su capacidad como colorante que por el sabor que aportan a los alimentos.

Curiosidad.

Como curiosidad, que sepas, que añadiéndole caléndula al pienso de las gallinas se obtiene la yema de un color naranja vivo, y el color anaranjado de la carne de pollo, que consideramos como más natural, o más de campo, se puede obtener añadiendo al pienso betacarotenos, ya sean naturales (zanahoria), ya sean directamente en pastilla. Ni el color de la cáscara o la yema del huevo, o el color de la carne de pollo tienen influencia en las cualidades nutricionales. Es decir, blancos o amarillos, son igual de buenos.

¿Qué conclusiones sacamos?

Como conclusión, decir que la utilización de conservantes y colorantes están presentes en nuestra alimentación desde las primeras civilizaciones y son esenciales en nuestro día a día.

Este articulo lo he obtenido del libro “Comer sin miedo” de J.M.Mulet. Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación en el siglo XXI.             

Imagen de dietadmin
Por
Eloisa Bocanegra Carmé
Licenciada en Farmacia y experta en nutrición y dietética