Ingredientes
-
calabacín 200 gr. Pieza pequeña 27.88 kcal. -
Queso Ricotta Hacendado 60 gr. Cucharadita de café kcal. -
pechuga de pavo (embutido) 50 gr. Loncha pequeña 78.70 kcal. -
aceite de oliva 5 gr. Cucharada de postre 900.00 kcal. -
sal 2 gr. Pellizco kcal.
Preparación
1. Lava el calabacín y córtalo en rodajas finas (de unos 3–4 mm).
2. Corta las lonchas de pavo en tiras o trozos del tamaño deseado.
3. Pon a calentar una plancha o sartén a fuego medio con el aceite de oliva.
4. Coloca las rodajas de calabacín sobre la plancha y cocínalas 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y tiernas.
5. Sazona con sal.
6. Coloca las tiras o lonchas de pavo sobre el calabacín unos 30–60 segundos solo para calentarlas ligeramente, sin que se doren demasiado.
7. En un plato, coloca una capa de calabacín, añade una porción de ricotta y unas tiras de pavo.
8. Sirve caliente o templado
Información adicional
Este plato de calabacín a la plancha con queso ricotta y pavo, combina ingredientes ligeros y nutritivos, convirtiéndolo en una opción ideal tanto para el almuerzo como para la cena.
El calabacín, protagonista del plato, es bajo en calorías y rico en agua, lo que ayuda a mantener la hidratación y aporta fibra, favoreciendo la digestión y la sensación de saciedad. Además, es fuente de vitamina C, vitamina A y potasio, minerales y antioxidantes que contribuyen a fortalecer el sistema inmunológico y proteger la salud celular.
El queso ricotta añade una buena dosis de proteínas de alta calidad y calcio, fundamentales para el mantenimiento de los huesos y la musculatura, con un contenido moderado de grasa que lo convierte en una alternativa más ligera frente a otros quesos. Aporta también vitaminas del grupo B, esenciales para la energía y el buen funcionamiento del sistema nervioso.
El pavo embutido, bajo en grasa y rico en proteínas, aporta energía y ayuda a mantener la masa muscular. Al estar cocido, se integra fácilmente en la receta, aportando sabor sin necesidad de grasas adicionales. .
Por último, un chorrito de aceite de oliva virgen extra complementa el plato con grasas saludables monoinsaturadas y antioxidantes, contribuyendo a la salud cardiovascular y a reducir la inflamación.
En conjunto, esta receta ofrece un equilibrio perfecto entre ligereza, sabor y nutrición, siendo ideal para quienes buscan platos fáciles de digerir, altos en proteínas y bajos en carbohidratos, sin renunciar al placer de comer bien.
