Ingredientes
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Espaguetis de Edamame 50 gr. Porción pequeña kcal. -
pechuga de pollo 100 gr. Filete pequeño 96.36 kcal. -
espinaca 100 gr. Plato pequeño 16.79 kcal. -
Queso fresco batido 0% Materia grasa 60 gr. Cucharada sopera kcal. -
orégano 2 gr. Pellizco 350.70 kcal. -
sal 2 gr. Pellizco kcal. -
queso parmesano rallado 30 gr. Cucharada sopera 451.90 kcal. -
aceite de oliva 10 gr. Cucharada sopera 900.00 kcal.
Preparación
1. Cocer la pasta proteica siguiendo las indicaciones del envase hasta que quede al dente.
2. Mientras se cocina, cortar el pollo en trozos pequeños o tiras finas.
3. Cocinar el pollo en una sartén antiadherente hasta que quede bien hecho y ligeramente dorado. Con un poco de aceite de oliva.
4. Añadir las espinacas a la sartén y saltear durante unos minutos hasta que reduzcan su volumen.
5. Escurrir la pasta una vez cocida y reservarla.
6. Incorporar la pasta a la sartén junto con el pollo y las espinacas.
7. Añadir el queso batido y mezclar bien a fuego suave para que se integre y forme una salsa cremosa
8. Remover durante uno o dos minutos, evitando que hierva fuerte para que la salsa quede suave y homogénea.
9. Servir caliente con un poco de queso rallado por encima.
Información adicional
La pasta proteica de edamame con pollo, espinacas y queso batido es una receta de alto valor nutricional, especialmente interesante por su elevado contenido en proteínas y su buena capacidad saciante.
La combinación de pasta proteica, pollo y queso batido aporta una cantidad significativa de proteína, lo que favorece el mantenimiento de la masa muscular, la recuperación y una mejor distribución proteica a lo largo del día. Por ello, puede ser una opción muy útil en planes de alimentación orientados al control del apetito, la pérdida de grasa o el mantenimiento de la composición corporal.
Las espinacas enriquecen el plato con fibra, agua y micronutrientes, aportando volumen con baja densidad energética. Además, contribuyen con compuestos antioxidantes y minerales como el potasio y el magnesio, dentro de una preparación equilibrada y fácil de digerir. Su presencia mejora la calidad global de la receta y ayuda a convertirla en una comida más completa desde el punto de vista nutricional.
El queso batido y el queso rallado añaden cremosidad a la salsa sin necesidad de emplear nata u otras opciones más grasas, lo que permite obtener una textura suave con un perfil lipídico más moderado. Esto convierte la receta en una alternativa más ligera frente a platos de pasta con salsas tradicionales, manteniendo al mismo tiempo una sensación de saciedad elevada.
En conjunto, se trata de una preparación equilibrada, rica en proteínas, con verduras incorporadas y una textura cremosa, adecuada como plato principal dentro de una alimentación saludable. Puede resultar especialmente interesante para personas que buscan comidas completas, prácticas y con buen efecto saciante.
