Ingredientes

Preparación

1. Lavar y pelar la berenjena.

2. Cortarla en rodajas de 1-1,5 cm de grosor.

3. Desamargar la berenjena en un cuenco con agua y sal durante 10-15 minutos. Transcurrido el tiempo enjuagar.

4. En un olla hirviendo cocer las berenjenas durante 10-12 minutos hasta que estén tiernas. Escurrir.

5. En otra olla con agua limpia llevar el agua a ebullición suave. Añadir la pechuga de pollo cocer durante 5-7 minutos hasta que estén blancos y se separen fácilmente en lascas.

6. Escurir.

7. Servir el pollo acompañado de las berenjenas.

8. Aliñar con AOVE, pimienta y perejil.

Información adicional

El pollo hervido con berenjena es un plato muy completo dentro de su sencillez y resulta especialmente adecuado en dietas de pérdida de peso y dietas renales, ya que combina alto poder saciante, baja carga calórica y un perfil nutricional fácilmente modulable según las necesidades clínicas. El pollo hervido, preferentemente pechuga sin piel, aporta proteínas de alto valor biológico con un contenido mínimo de grasa, lo que favorece la conservación de la masa muscular durante el adelgazamiento, ayuda a mantener un metabolismo activo y prolonga la sensación de saciedad, reduciendo el picoteo entre comidas. Al emplear la cocción en agua se evitan grasas añadidas y se mejora la digestibilidad, siendo una técnica especialmente indicada en personas con digestiones lentas o inflamación intestinal.

La berenjena complementa el plato aportando gran cantidad de agua y fibra soluble, lo que incrementa el volumen del plato con muy pocas calorías y contribuye al control del apetito y del peso corporal. Su fibra ayuda a regular el tránsito intestinal y a mejorar la tolerancia digestiva, mientras que sus antioxidantes naturales, como las antocianinas presentes en la piel, contribuyen a reducir el estrés oxidativo. En el contexto de dieta renal, la berenjena es una verdura interesante porque su contenido en potasio es moderado y puede reducirse parcialmente con la cocción, especialmente si se desecha el agua de hervido, lo que la hace más segura en estadios B2–B3.

Desde el punto de vista renal, este plato destaca porque permite controlar con precisión la cantidad de proteína, evitando excesos que puedan sobrecargar el riñón, es naturalmente bajo en sodio si no se sala o se emplean hierbas suaves como condimento, y presenta una carga de fósforo relativamente baja en comparación con otras fuentes proteicas.

En resumen, se trata de una preparación ligera, saciante, bien tolerada y funcional, muy útil tanto para programas de adelgazamiento como para proteger la función renal, siempre ajustando las raciones y el aliño a la situación clínica individual.