Ingredientes
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jamoncitos de pollo 150 gr. Unidad pequeña 41.27 kcal. -
patata 50 gr. Pieza pequeña 68.26 kcal. -
zanahoria 100 gr. Pieza pequeña 30.71 kcal. -
aceite de oliva 5 gr. Cucharada de postre 900.00 kcal. -
pimienta negra 2 gr. Pellizco 226.38 kcal. -
perejil 2 gr. Pellizco 29.91 kcal. -
hoja de laurel 2 gr. Pellizco kcal.
Preparación
1. Lavar las patatas y las zanahorias.
2. Pelar la patata.
3. Cortar la patata en dados de 2-3 cm y la zanahoria en rodajas finas.
4. En una olla con agua hirviendo añadir una hoja de laurel para darle aroma y sabor, y cocer la patata 12-15 minutos, a los 5 minutos añadimos al zanahoria y cocemos 1o minutos más hasta que estén tiernas.
5. Escurrir el agua y desechar.
6. En otra olla con agua hirviendo cocer los jamoncitos de pollo durante 15-20 minutos, hasta que estén tiernos.
7. Escurrir el agua y desechar.
7. Servir junto con las patatas y las zanahorias y aliñar con AOVE, perejil y pimienta.
Información adicional
El hervido de pollo con patata y zanahoria es un plato especialmente adecuado tanto para dietas de pérdida de peso como para dietas renales, siempre que se ajusten las cantidades y el método de cocción.
Desde el punto de vista de la pérdida de peso, el pollo hervido aporta proteína magra de alto valor biológico, lo que favorece la saciedad, ayuda a preservar la masa muscular durante el déficit calórico y contribuye a un mayor efecto térmico de la dieta. Al cocinarse hervido y sin piel, su contenido en grasa y calorías es muy bajo, lo que permite incluirlo de forma habitual sin comprometer el balance energético. La patata hervida, lejos de ser un alimento “engordante”, proporciona hidratos de carbono complejos que aportan energía sostenida y reducen la ansiedad por alimentos más calóricos, especialmente cuando se consume en raciones controladas. La zanahoria añade volumen al plato con muy pocas calorías, aumentando la sensación de saciedad gracias a su contenido en agua y fibra soluble.
En relación con la dieta renal, este plato resulta bien tolerado y seguro si se controla la ración. El pollo es una fuente de proteína de buena calidad, necesaria para evitar la desnutrición proteica, pudiendo ajustarse la cantidad según el estadio de la enfermedad renal. La patata y la zanahoria, al hervirse y desechar el agua de cocción, reducen de forma significativa su contenido en potasio, lo que las hace más adecuadas para pacientes con insuficiencia renal leve o moderada. Además, el plato es bajo en fósforo, especialmente si se evitan procesados y se consume pollo fresco.
En resumen, se trata de una preparación hipocalórica, saciante, digestiva y poco inflamatoria, ideal como comida principal o cena en planes de adelgazamiento y muy útil en dietas renales controladas, siempre acompañada de una correcta planificación de raciones y, si es necesario, del uso de aceite de oliva virgen extra en pequeñas cantidades para mejorar el perfil nutricional sin sobrecargar el riñón.
