Ingredientes

Preparación

1. PREPARAR LOS INGREDIENTES: 

Ten listos los filetes de Salmón, el queso, la nata para cocinar y las verduras que vayas a usar (por ejemplo espinacas o champiñones).

2. PRECALENTAR EL HORNO:

Precalienta el horno a temperatura media-alta (aprox. 180–200 ºC).

Mientras se calienta, prepara una bandeja apta para horno con un poco de aceite o mantequilla para evitar que se pegue.

3. SELLAR EL SALMÓN:

En una sartén caliente con un chorrito de aceite, marca ligeramente el salmón por ambos lados.

Este paso ayuda a mantener los jugos dentro y a potenciar el sabor antes del horneado.

4. PREPARAR LA BASE CREMOSA:

En la misma sartén o en un bol, mezcla la nata con el Queso rallado o en crema.

Añade sal, pimienta y especias al gusto (ajo en polvo, orégano o nuez moscada funcionan muy bien en versión keto).

5. GRATINAR EL SALMÓN:

Coloca el salmón en la bandeja y cúbrelo con la mezcla de queso y nata.

Lleva al horno y gratina durante 12–15 minutos hasta que el queso esté dorado y burbujeante.

7. SERVIR Y DISFRUTAR:

Sirve el salmón recién salido del horno, con su capa cremosa y gratinada.

Disfruta de un plato keto rico en grasas saludables, cremoso y con un sabor intenso que combina perfectamente el pescado y el queso.

Información adicional

Esta receta de salmón gratinado con queso es ideal para dietas keto, ya que combina muy bien proteínas, grasas saludables y algunos micronutrientes clave.

El salmón es la base más interesante: aporta proteínas de alta calidad, esenciales para el mantenimiento y reparación muscular, y es especialmente rico en ácidos grasos omega-3, que ayudan a la salud del corazón, el cerebro y tienen efecto antiinflamatorio. También contiene vitaminas como la D y la B12, importantes para el sistema nervioso y la energía.

El queso tipo Emmental añade más proteínas y calcio, que contribuye a la salud de los huesos y los dientes, aunque también incrementa el contenido de grasa y sal del plato, por lo que conviene usarlo con moderación.

Al añadir la nata, sube ligeramente el aporte de grasas y cremosidad, además de aportar algo de calcio.

En conjunto, es un plato alto en proteínas y en grasas (principalmente saludables si el salmón es fresco) y bajo en carbohidratos. Es una buena opción para una comida saciante y nutritiva, especialmente si lo acompañas con verduras o una guarnición ligera.