Ingredientes

Preparación

1. PREPARAR LOS INGREDIENTES

Ten listos el calabacín, los huevos, el atún en conserva, el aceite de oliva virgen extra y la sal.

Lava el calabacín y córtalo en rodajas finas o en dados pequeños. Escurre bien el atún.

2. COCINAR EL CALABACÍN

Calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén y cocina el calabacín durante unos 6-8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté tierno.

3. PREPARAR LA TORTILLA

Bate los huevos con una pizca de sal e incorpora el calabacín cocinado y el atún escurrido. Mezcla suavemente para repartir los ingredientes de forma uniforme.

4. COCINAR LA TORTILLA

Vierte la mezcla en la sartén y cocina a fuego medio hasta que la tortilla esté cuajada por un lado.

Dale la vuelta con ayuda de un plato o una tapa y cocina por el otro lado hasta alcanzar el punto de cocción deseado.

 5. SERVIR

Sirve inmediatamente para disfrutar de una tortilla jugosa con el sabor suave del calabacín y el toque característico del atún.

Información adicional

La tortilla de calabacín y atún es una preparación sencilla, ligera y equilibrada que combina una hortaliza rica en fibra con fuentes de proteínas de alta calidad, dando lugar a un plato nutritivo y saciante, ideal como comida o cena dentro de una alimentación variada.

El calabacín es una hortaliza con un alto contenido en agua, fibra, vitaminas y minerales. Destaca por su aporte de vitamina C, vitamina B6 y potasio, nutrientes que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario, la función muscular y el mantenimiento de una adecuada hidratación.

El huevo aporta proteínas de alto valor biológico, esenciales para el mantenimiento y desarrollo de la masa muscular. Además, es una fuente de vitaminas como la B12 y la D, así como de minerales como el selenio y el fósforo, que participan en numerosas funciones del organismo.

El atún es una excelente fuente de proteínas de alta calidad y aporta ácidos grasos omega-3, además de vitaminas del grupo B y minerales como el selenio y el fósforo. Estos nutrientes contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso, al metabolismo energético y a la salud cardiovascular.

El aceite de oliva virgen extra proporciona grasas monoinsaturadas y compuestos antioxidantes que contribuyen a la salud cardiovascular y ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.

El resultado es un plato equilibrado, rico en proteínas, fibra y grasas saludables, que puede formar parte de una alimentación saludable y equilibrada dentro de una dieta variada.