Ingredientes

Preparación

Es importante preparar cualquier fruta antes de consumirla para garantizar una higiene, con el fin de eliminar residuos de fitosanitarios y los restos de tierra o posibles insectos que hayan quedado adheridos.

Para ello, se procederá a seguir unos pasos previos antes del lavado con el fin de evitar la contaminación cruzada y lograr que la conservación de las frutas sea lo más óptima posible.
Antes de nada, nos lavaremos bien las manos antes de manipular la fruta.

Seguidamente, lavaremos la fruta con agua corriente, siempre y cuando sea potable.

Se desaconseja el uso de sustancias que desinfectan o limpian las frutas, así como el uso de detergentes, pues estos pueden quedarse adheridos en la piel de las mismas y causar algún tipo de intoxicación.

Es recomendable lavar las frutas en el momento en que se vayan a consumir, y proceder a su secado mediante papel de cocina de un solo uso.

Las frutas que pertenecen al grupo de las bayas o frutos del bosque, merecen especial cuidado a la hora de manipularlas, pues son delicadas a los golpes y podrían deteriorarse (fresas, frambuesa, arándano).

Las frutas que son de consistencia más dura y que además tienen una piel comestible, deberemos lavarlas bien antes de consumirlas, ya sea con o sin piel (melocotón, manzana, pera).

Aquellas frutas que presentan una piel no comestible (aguacate, papaya, mango), las lavaremos bien de igual forma, para evitar contaminarlas una vez las pelemos.

Existen frutas más grandes con una piel o corteza mucho más resistente (piña, sandía, melón). Suelen tener más cantidad de suciedad, como tierra y polvo. Deberemos lavarlas igualmente antes de proceder a partirlos, y además, es recomendable usar un cuchillo distinto para partirlas y otro para trocearlas.

En definitiva, emplearemos un método de lavado, pelado y troceado, siempre asegurando unas medidas de higiene que permitan hacer seguro el consumo de las frutas.

Información adicional

El coco es una fruta que según el grado de madurez se ve modificada su composición nutricional.

Sin duda la grasa es el componente principal, con un total de casi un 90 % de ácidos grasos saturados, lo que convierte al coco en la fruta con mayor valor calórico.

Presenta sales minerales con funciones beneficiosas en el sistema musculoesquelético, como el magnesio, el potasio, el fósforo y el calcio.

El fósforo, además de participar en el metabolismo energético, interviene en la formación de huesos y dientes.

Es rico en fibra, con lo que aumenta el tránsito intestinal y produce un suave efecto laxante. Es interesante para aquellas personas que sufran estreñimiento.

El coco presenta un sabor, textura y aroma agradable. Es adecuado para todos los grupos de edad, aunque su consumo deberá ser ocasional y en cantidades moderadas por el alto valor energético que presenta.

Contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y regula los niveles de glucosa en sangre.

No estaría indicado en personas que siguen dietas bajas en potasio, personas con patologías renales, en los casos de sobrepeso y obesidad  o en dietas diseñadas para bajar de peso.